
Un Techo para Chile nace en 1997, cuando el sacerdote jesuita Felipe Berríos S.J. junto a un grupo de jóvenes inquietos por la pobreza que existía en Chile, deciden convocar a personas de distintas carreras y universidades para realizar unas construcciones en Curanilahue, al sur de nuestro país. La invitación concreta fue a construir 350 casas para familias que vivían en la extrema pobreza. Era un proyecto puntal, no visualizando el futuro, pero el resultado fue un éxito; no sólo por haber entregado una vivienda a estas familias, sino también porque los jóvenes y todos los que colaboraron en los trabajos quedaron motivados para hacer cosas aún mayores.

Visión
Un Chile sin campamentos, con barrios sustentables y familias integradas a la sociedad.
Misión
Como jóvenes voluntarios de Un Techo para Chile trabajamos en campamentos, blocks y barrios de nuestro país, investigando, denunciando, apoyando y capacitando a los pobladores, a sus familias y comunidades para que cuenten con oportunidades reales que les permitan salir de su situación de pobreza.
Trabajamos apasionadamente, involucrando a toda nuestra sociedad con una erradicación de excelencia de los campamentos de nuestro país, abriendo de esta manera, espacios de integración entre ellos y el resto del país, que nos permitan hacer de Chile un techo digno para todos.